Porque te ví, te deje entrar, cerré la puerta y te elegí. Porque esos
dos faroles pueden hacer que si estoy fané, las pequeñas cosas se bañen del
brillo de esa ternura que transmitís cuando me miras. A pesar del vértigo no
hay altura que impida que me saque el disfraz. Siempre fue así nuestra
historia, que funcione o no, que este bien o mal, vivirlo con vos para mi es la
gloria. Sin escatimar, sin darnos demás, sin acelerar, sin mirar pa’ atrás.
Siempre fue así nuestro asunto, le falta de acá, le sobra de allá, retocándolo,
pero siempre juntos. Ya no le temo a esa cagona que habita en mí, ni a sus
ataques tontos de furia precoz. Distingo excusa y resultado y hoy elijo estar
con vos. Ya no me encuentro figurando en
el veràz, por fin no debo mas que lo que va a venir. Pago los precios de tenerte, darte amor y ser feliz.
Me hes imposible de imaginar agonía mas cruel, mas
aterradora, que mi canto y tu danza alejándose uno arriba del tren y otro en la
estación. Con mi panza y tu panza rozándose no hay poeta que no haga una canción.